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Diciembre 7, 2022

Adelina Orozco Garcés: Sonrisa de Mujer

El 25 de Marzo recién pasado, la destacada Odontóloga, cirujano dentista,  Sra. Adelina Orozco Garcés, cumplió 42 años de trabajo, profesional funcionaria en el Hospital de Quilpué, lo que se podría llamar como toda una vida.

Estudio en la Universidad de Chile, hoy llamada Universidad de Valparaíso, en donde ingresó jovencita, ya que desde su infancia fue destacada estudiante, y sin cambiarse nunca de carrera, fue feliz en su trabajo de tantos años, dedicada específicamente a Radiología, en donde ha pasado tanta vida, tantos cambios, tanta historia en el Hospital. Distintos directivos, funcionarios, administrativos, y lo primero que se me ocurre preguntarle, al conversar con ella son dos cosas ¿Cómo alguien puede haber durado tantos años en un trabajo? Y lo segundo y no menos importante, que al verla pienso- 42 años de servicio público, ¿porque se dedicó a esto, atender a la gente, en un hospital púbico?, la miro y pienso, que guapa esta mujer, que a sus años, para nada los representa

Sus respuestas: “Hoy nadie dura tanto tiempo, porque estamos en una sociedad, en un tiempo donde hoy todo es desechable, hoy la gente se aburre luego, hoy muchos jóvenes no estudian por real vocación, sino más bien por ganar dinero, la odontología es una carrera cara, pero que al mismo tiempo genera buenos dividendos, a mi me motivó siempre el hacer mi trabajo con pasión, con amor, jamás pensando en el dinero que iba a ganar, feliz siempre me sentí de atender, independiente al horario. Si veía a alguien que esperaba fuera del horario de atención en el Hospital, siempre  atendí, nunca dejé a alguien sin ser atendido, nunca dije que no se podía porque ya se había cumplido mi horario de trabajo, menos dejar a una persona con dolor, creo eso era vocación, fueron muchos años es cierto, pero para mi, años muy felices, en donde me sentí plenamente realizada, si bien como mujer es difícil cumplir todos los roles que como mujeres nos toca cumplir, y no hay distinción entre quien tiene más o menos estudios, ser madre es una sola cosa, y cuando se sale a trabajar dejas a tus hijos a cargo de alguien, y evidentemente eso pasa cuentas en algún momento, los hijos pasan la cuenta. Aun recuerdo un día en que estaba lista para ir a ver a mi hijo a un acto del día de la madre, por trabajo nunca podía asistir, ese día pude, y sale una urgencia, a las urgencias en los hospitales no pueden no ir, llegué al acto pero tarde, la culpa que sentimos las madres cuando no podemos llegar es horrible, damos todo por nuestros hijos, y cuando son pequeños, es difícil lo comprendan. Hoy mis hijos son grandes personas, y grandes profesionales, felices, y ya no hay cuentas ni culpas, y creo se sienten orgullosos de mi camino, tanto como yo me siento orgullosa de ellos, y de saber que pese a las dificultades, las cosas se pueden lograr”.

“Y a la segunda pregunta puedo responder que lo de la edad, pienso que se debe, de seguro, a que una mujer plena y realizada, siempre se verá  joven”

¿Se siente usted ya una mujer realizada y feliz después de tantos años de trabajo?

“Yo creo que en la vida hay momentos buenos y otros malos. A veces creemos que estamos en una pesadilla, pero son momentos, y siempre suman los momentos buenos. El ver a mis hijos felices, feliz de los años trabajado, que todo valió la pena, aunque hoy creo no las hay, solo alegrías, tener dos hijos contentos, tener nietas, y saber que la tarea está cumplida, y hoy comienza otro camino, el de disfrutar no trabajando, el poder viajar, el disfrutar una tarde de té, de pintar, de no correr a atender urgencias, que hoy la urgencia es vivir la paz, la calma, y saber que tanto trabajo sirvió para educar bien a los hijos, me siento plena, en este camino vivido”.

Conversamos casi dos horas, y entre todo lo que hablamos, haríamos muchas hojas de historia de esta dulce mujer quilpueína, y sus grandes anécdotas e historias de servicio, pero me alegra tener la posibilidad de conocerle, que con tanta dulzura nos atendió, que el café que me sirvió fue tan rico como la conversación, que este pequeño espacio es de un merecido reconocimiento, como los muchos que recibió y seguirá recibiendo por toda una vida alegrando las sonrisas de niños, hombres, mujeres y adultos mayores, porque su trabajo era eso, reparar sonrisas, quitar dolores, ahora que vengan los mejores años ahora para Adelina, quien conserva  por tanta entrega, de un hermoso trabajo, la mejor sonrisa de mujer, en esta gran profesional y persona que vale la pena conocer. Historias de Mujer por Julieta Saavedra. Gestora cultural y CuentaCuentos.