Julio 3, 2022

Carolina Pfaff: mujer que hizo historia en Villa Alemana

Cuando escuchamos hablar de Carolina Pfaff, no es escuchar de cualquier mujer, menos hablar de ella es cualquier cosa, hay que conocerla, para hablar con propiedad, y me pregunto ¿Quién que ame esta comuna, de Villa alemana, no conoce de ella?
Llego a su casa a la hora acordada, previa conversación telefónica, me contacté con ella días antes, le digo ¿Carolita me autorizas escribir de ti en Historias de Mujer? ¿Quién más destacada que tú en esta comuna? Y sin ningún afán de adular, no es mi estilo, solo creo que es justo y
necesario, en tiempos de mujeres, en tiempos que se construye o re-construye, y en donde siempre he creído, no se puede pasar goma de borrar, sobre aquellas mujeres que han dejado huella, y sin lugar a dudas, ella lo hizo.
Toco timbre, en la bella la casona en donde ha vivido por muchos años, pero más allá de ser grande, es acogedora. Quien me recibe es “El Curi” así le dice ella, así le llaman todos, Curihuentro su pareja por casi cinco años ya, y de quien ya hablaremos, aunque poco porque aquí ella es la “Queen” la Reina absoluta de la Historia de Mujer.
Sirvió para la comuna, fiscalizó en su rol de concejala, periodo que partió en el año 2000, y que finalizó en el año 2021, su último periodo.
Propuso grandes ideas, proyectos, sabiendo escuchar las necesidades de cada gente, y más aun de las mujeres, siendo pionera en hacer mesa de diálogos de tantas, cuando la palabra feminismo no se utilizaba, no se discutía, y es que ella fue la primera mujer concejala en un período de hombres, y quien además lo fue por años en cuatro periodos que solo
lideraban hombres. Su norte siempre fue, trabajar día a día para tener una comuna más amable.
Cuando entro a su casa, Curi, su actual pareja quien me sirve un café, la mañana estaba muy fría, era temprano, 10 am. Un trozo de torta para endulzar el día, y pienso “que bien le sienta este hombre tan amable a ella” a Carolina, aunque a ella el amor jamás le fue esquivo.
Rubia, descendiente directa de alemanes, de ojos claros profundos, y quien tuvo en sus años gloriosos de juventud muchos pretendientes, y lo bueno que con ella se puede conversar de todo, no rehúye de ningún tema.
Me cuenta que su casa fue algo así como el Hogar de Cristo, en donde alojó hijos putativos, se encariñó con hijos e hijas de amigos, a los que ha querido como hijos también, y siendo concejala por tantos años, reelegida tantas veces, siendo primera mayoría, fue la asistente social,
la abogada, la sicóloga, sin serlo profesionalmente, de cada caso, y cuánto problema a muchas mujeres se les presentara, y los hacía suyos hasta poder resolverlos, y no es que fuera ni santa o tuviera la vocación de serlo, me aclara que es muy por el contrario, es solo la vocación de
servir, de ayudar, de ser aporte y no piedra del camino, lo que la llevó a permanecer en el cargo por tantos años, en una Villa alemana, tan patriarcal, conservadora.
Es madre de cinco hijos, tres mujeres, y dos hombres, los cuales la enorgullece decir que son todos profesionales, y es que en ella el rigor de la alemana que lleva dentro, siempre predominó. Fue exigente con ellos, y dice que gracias a eso son lo que son, no sin desconocer el esfuerzo que le pone a la vida cada uno de ellos, y que al igual que ella, son hijos del rigor, y con vocación social también, porque en cada reunión en la cuál ella asistía en sus mejores tiempos como edil, y en los no tan buenos, los que forjan el temple, ella los llevaba, para que no estuvieran ajenos a la realidad social.
Es abuela de cinco nietos, y la vida le dio una hija del corazón, quien es la hija menor de su pareja, quien vive con ellos, y a quien me dice que adora.
Carolina decidió renunciar a seguir en su trabajo político, fueron muchos años en el Municipio de la comuna, y sentía que ya era tiempo de dar espacio a nuevas generaciones, pero lo que más recalca es que el poder es algo que no es eterno, y que ojalá eso lo tuvieran claro quienes hoy
están al mando de las comunas, cualquiera sea, el ego no va con ella, y me cuenta que quien hace el trabajo bien, sin ego, y por vocación de ayudar para servir y no “servirse” siempre tendrá autoridad y respeto.
Me habla que el feminismo es ayudar a la otra mujer, compartir luz y no apagarla, si hay espacio para una, debiera haberlo para todas, y que no se puede pasar por la historia de ninguna mujer con experiencia, sobre todo en las oficinas del adulto mayor o en las oficinas de la mujer, en
cualquier municipio, porque la experiencia siempre manda.

Tiene tres matrimonios a su haber, con ex parejas y padres de sus hijos con quien mantiene excelentes relaciones, el más conocido es el Doctor Ramón García, quien fue Alcalde también de la comuna. Ella asegura, que a estas alturas de la vida se está para ser feliz. Pero no se negó la
posibilidad al amor, y le llega de este hombre, Curihuentro, a su vida, a dar más alegría, me comenta que se complementan perfecto, que él es músico de profesión, y da las notas perfectas que faltaban en su hogar.
Es un destacado líder de organizaciones de pueblos originarios, y con quien hoy conforman una familia grande, en donde se encuentran los hijos de ella, los de él, y que no son solo pareja, sino que amigos, además socios, ya que ambos formaron la empresa CuriPfaff que se dedica a los eventos y banquetería, y en donde juntando la experiencia de ambos, dan charlas a empresas, a centros y departamentos interculturales y de la mujer.
Conversamos mucho, me habla sobre las nuevas líderes mujeres, y está convencida que si una mujer lo hace bien, abre espacios a muchas otras mujeres.
Sigue siendo bella, sigue siendo carismática, sigue brillando con luz propia, sin opacar a ninguna, y claramente tiene mucho por dar aún, así es la ex concejal, y mujer empoderada Carolina Pfaff mujer Reina de Reinas, mujer que hizo historia en Villa Alemana. Por Julieta Saavedra. Gestora Cultural y CuentaCuentos.