Mayo 23, 2022

Valeria Melipillán: Fuerza y corazón, en municipio de puertas abiertas

En la marcha por el NO a la termoeléctrica LOS RULOS en Limache la encontré, marchábamos con mi hijo, y ahí la veo, sencilla, en tenida deportiva, un buzo sencillo, unas cómodas zapatillas,  con su mascarilla, como dirían en un programa “nada hacia presagiar” que se trataba de la Alcaldesa de Quilpué Valeria Melipillán.  Y es que antes, las alcaldesas eran más formales, tenían que cumplir ciertos protocolos hasta para vestirse, hoy es tiempo de mujeres indiscutiblemente, hoy las alcaldesas son cercanas ¿y por qué no lo serían? Si son elegidas por la misma gente, y ella es una mujer como todas, con la diferencia que su trabajo es guiar un municipio, y en su caso, según lo que ella misma dice, es trabajar por un Municipio de puertas abiertas.

Me acerco a ella, diciendo Alcaldesa soy Julieta, escritora de Historias de Mujer, y le digo que quiero escribir en este espacio, si podemos agendar reunión y conversar. Ve a su agenda y me dice que el día jueves de la semana que venía me recibiría. 

Llego antes de la hora, entro al edificio del Municipio puertas abiertas, soy recibida por su jefe de gabinete, el que me conduce a la oficina de reuniones de la alcaldesa.

Amable. Cálida, pero preocupada si se puede dar entrevista en horarios de trabajo, se dirige a consultar a sus asesores, teme utilizar el municipio para fines personales, hablar de su vida, de historia de mujer, le responden que no hay problemas, lo que da la confianza que desea hacer las cosas bien, no salir de lo que su trabajo implica, no funciona desde el ego, ni de querer mostrar ni mucho menos impresionar, lo que le mueve es hacer su trabajo acorde a las necesidades y requerimientos del mismo cargo, esto habla bien de ella, aunque le menciono que le quitaré poco tiempo.

Me habla de cómo fueron sus años anteriores a ser alcaldesa, cuando se desempeñaba en su profesión de enfermera universitaria, su labor como Core, el que ser alcaldesa jamás estuvo en sus planes, fue algo que se dio, y que este trabajo sin lugar a dudas no lo realiza sola, es un gran equipo de gente, en donde todo se conversa, se trabaja entre todos sus funcionarios, desde el respeto, el trabajo colaborativo, el escuchar, pero por sobre todo el respeto.

Cuesta sacarla un poco de su rol de líder del municipio, y llevarla al escenario personal, le pregunto si ser alcaldesa ha sido el rol más importante de su vida, el más grande que le ha tocado vivir, y es ahí cuando habla la Valeria mujer y no política, y me dice con fuerza de mujer que no, que el rol más importante de su vida y el que más la hace feliz y enorgullece, es sin lugar a dudas, el ser madre, que como muchas mujeres en este país crío sola, debió complementar los difícil roles de estudiar, trabajar, largas horas, ser mamá, y ser mujer, que es lo que siempre postergamos después de las primeras nombradas, pero que ver a una hija feliz, la hace a ella feliz.

Me habla de su infancia, de su familia que son del sur de Chile, y de cómo han sido estos meses de trabajo en el municipio de Quilpué.

Por cierto que nada ha sido fácil, frente a tantos requerimientos que la gente solicita, recuperar las confianzas, me dice, porque antes no se trabajaba bajo la transparencia, y que en este trabajo no entró sola, lo hizo de la mano de niños, niñas, mujeres, y todo un pueblo que se ha sentido por años discriminados, que se trabaja en base a la igualdad, equidad, por el respeto de todos y todas, porque también es un municipio feminista, que trabaja a la par de dar el espacio y el respeto que todas las mujeres nos merecemos y por el que hemos luchado por décadas.

Le pregunto como ella se “desestresa”, cuáles son las cosas que más le gusta hacer, y es que en algunas oportunidades, por sus redes sociales se le ve escalando, caminando por cerros y quebradas hermosas de la zona, de Quilpué, y algunas veces, de otros lugares  donde ella busca la paz, la naturaleza, que estoy segura la conectan con sus raíces, con su infancia, porque ella es una deportista innata, que disfruta del trekking, el respirar aire puro, el escalar, el llegar a la cima, con disciplina, sin prisa pero sin pausa, técnica rigurosa que de seguro le sirvió para cumplir metas, aunque ésta de ser alcaldesa no la soñó de niña, pero sin ser constante y con esfuerzo, no podría estar donde está, porque es consciente que nada ha sido ni será fácil.

Le gusta jugar futbol femenino también, y una vez a la semana, sagradamente lo practica, junto a otro grupo de mujeres con las cuales no se habla de política, sino que solo se disfruta del correr, reír y practicar con ganas el deporte del balón, y que también las mujeres han demostrado lo buenas que son en esto, y ella también lo es.

El día que asume como alcaldesa, lo hace con su vestimenta de mapuche, pone a todo su pueblo, los pueblos originarios en el lugar que les corresponde, en el sitio del respeto y el reconocimiento, y era imposible no emocionarse, por primera vez una mujer mapuche asumía un cargo así, por primera vez el pueblo mapuche tenía una representante, por primera vez con su vestimenta que representa al pueblo que tanto ha caminado, luchado, y que ella como sus mujeres, con puño erguido, con orgullo, con respeto, pero con emoción dice que entra con ellos a trabajar, porque entrar con ellos significa que lleva con ellos sus sueños, el fin de la discriminación, por lo menos en lo que puede trabajar y representar en su municipio, que es de corazón y puertas abiertas, para todos, para todas, y escucho a esta “Vale Meli” como le dicen sus amigos con cariño, la que juega futbol, la que escala cerros, la que parece tímida a quienes la ven por primera vez, pero la que es fuerte, guapa, decidida, de ojos negros y profundos, que sueña con justicia para trabajar sin que se olvide que es mujer, y que sin querer escribe su propia historia de mujer como alcaldesa, sin olvidar que en casa la esperan sus zapatillas para correr, andar, soñar, y una hija que seguro la abraza con orgullo. Historias de Mujer por Julieta Saavedra. Gestora cultural y CuentaCuentos